Nuevas pruebas reabren caso de corrupción Cemex y Garrido Lecca

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Luego de que en 2007, la directiva de Cemex y el entonces ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Hernán Garrido Lecca, salieran airosos del escándalo de rebajas a cero de aranceles de importación de cemento, para favorecer a la filial, hoy nuevas pruebas reabren el caso y ponen en evidencia a los involucrados.

Ante el Palacio de Justicia de Lima, el abogado Ernesto Huamán presentó como evidencia unas conversaciones de Blackberry, en las que se confirma la relación y complot entre Garrido Lecca y el colombiano Juan Carlos Cárdenas, vicepresidente de la compañía en 2007.

Los mensajes de texto revelan la siguiente conversación:

-Juan Carlos Cárdenas: Cómo va todo?

-Hernán Garrido Lecca:
100% todo Cemex

-Juan Carlos Cárdenas:
Perfecto, los jefes quieren que viajemos a México para entregarte los libros.

«Los entes de control nunca investigaron a fondo la extraña relación de Garrido Lecca y México, que ya había salido a relucir en los ‘petroaudios’. Sencillamente, se dejaron llevar por lo que Cemex, representada por Juan Carlos Cárdenas, presentó ante el Congreso, y quedó sin efecto los mail que BTR tenía como evidencia», explicó Huamán.

Los hechos

Los 68 mails que fueron hackeados a directivos de la empresa en el 2007, por parte Business Track (BTR), y que fueron decomisados a Giselle Garrido por las autoridades peruanas, no fueron manipulados como lo hizo creer la cementera ante el Congreso ese año, fueron desaparecidos.

La Megacomisión encontró indicios de la comisión del delito de asociación ilícita para delinquir en el caso de Garrido Lecca, quien habría participado en una organización destinada a evitar el esclarecimiento tanto del caso BTR como de los casos de corrupción contenidos en los documentos y grabaciones obtenidos por esta empresa, entre los que destaca Cemex.

Los correos, obtenidos por BTR, demostraban la complicidad entre el representante legal de la filial, el colombiano Juan Carlos Cárdenas, el gerente financiero, Miguel Eduardo Vargas y a Jaime Carbajal, socio del entonces ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento de Perú, Hernán Garrido Lecca; donde el representante de la cartera peruana benefició a Cemex, con la rebaja a cero del arancel para la importación de cemento, lo que coincidió con el ingreso de esta al mercado peruano.

Garrido Lecca, según el trabajo de espionaje de BTR, siempre abogaba por los intereses de Cemex y detectó la relación con Rómulo León en 2008, lo que llevó a descubrir los negocios con Fortunato Canaán y Discover Petroleum.

Según el documento, León, cuya relación con México no ha sido esclarecida aún, estaba bastante interesado en la rebaja de aranceles e indicaba en correos electrónicos que Garrido Lecca era el contacto para este tema. 

Luego de la rebaja en los aranceles, Cemex decidió aumentar los precios y obtener ganancias significativas en cada venta.

Ese año, estas irregularidades hicieron que el Estado dejara de percibir millones de dólares por concepto de aranceles, teniendo como único beneficiario visible a Cemex, empresa que, además, figuró en la reconstrucción tras el terremoto en Pisco.

¡Sí hubo tráfico de influencias!

Huamán agregó que Cemex buscaba arruinar a Cementos Lima, con la intención de comprarla y monopolizar el mercado peruano; así como también «sacar del juego a esta compañía, que en EEUU representaba una amenaza por la competencia que ejercía sobre la cementera mexicana».

«La culpabilidad colombiana en los casos de corrupción de Odebrecht en Perú de 2007 coincide con la creación de la empresa del colombiano, JCR2 Investment, firma que figura en los Panamá Papers, donde los mismos socios de esta fueron acusados de sobornar a funcionarios en el país con coimas millonarias, casualmente cuando el colombiano Cárdenas era vicepresidente de Cemex», enfatizó Huamán.

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