Encuestas: ¿Cómo funcionan y por qué los sondeos de las redes sociales no son representativos?

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La utilidad de las encuestas es evidente: se recoge la opinión de una muestra de personas en un territorio específico y de las respuestas se extrapola la percepción de ese territorio en su conjunto. La mayoría de encuestas reúne las respuestas de un aproximado de 1.500 personas y con lo que ellas dicen pueden revelar las tendencias de todo un país. Aunque eso pueda parecer inverosímil para algunos, la efectividad de las empresas que desarrollan estos estudios (como Ipsos, Datum e IEP) ha sido comprobada en más de una ocasión y eso es porque su trabajo se sustenta en métodos científicos y muy bien planificados.

Para entender a grandes rasgos esta metodología, la encuestadora Gallup de EE.UU. produjo un documento hace unos años describiendo cómo hacían sus encuestas. En el artículo titulado “¿Cómo se llevan a cabo las encuestas?”, la compañía ofrece un principio clave: el método empleado debe garantizar que todos los ciudadanos de la zona estudiada tengan la misma probabilidad de ser entrevistados. Así, con la participación de entre 1.000 a 1.500 personas, pueden dar (con un margen de error de 3%) una idea bastante precisa del sentir de toda la población. Pero ¿por qué no encuestan a más personas? Como explica Gallup, pasadas los 1.500 consultados, el margen de error no se reduce lo suficiente como para que valga la pena el gasto que entrañaría ampliar la muestra.

¿Por qué a mi nunca me han encuestado?

La forma de llegar a los encuestados varía y depende mucho del lugar que está siendo examinado. En el marco del COVID-19 algunas encuestadoras han optado por conducir sus entrevistas por teléfono, pero en tiempos normales se hacen en el campo. Como dice Gallup, el secreto es que se defina aleatoriamente quiénes son consultados (cada firma tiene su propia manera compleja y costosa de lograr eso). Con eso en mente, ser seleccionado para contestar las preguntas de una encuestadora y formar parte de esas (más o menos) 1.500 personas muestreadas se convierte en un juego de probabilidades. Así, en el Perú las probabilidades de que te convoquen para una encuesta son de, aproximadamente, 47 de un millón.

Entonces, ¿por qué un sondeo online no es representantivo?

Si bien el concepto a desarrollar es simple, ponerlo en práctica es difícil y eso es justamente lo que diferencia el trabajo de estas empresas del que hace un usuario en Twitter, por ejemplo.

En un sondeo en Twitter, la aleatoriedad necesaria simplemente no se da y todos los ciudadanos de un territorio no tienen la misma probabilidad de ser alcanzados por él. ¿Por qué? Simple. Para empezar, el solo hecho de que la consulta se haga por Internet hace imposible que el 51,3% (INEI, 2017) de peruanos pueda acceder a ella. A eso súmele que solo pueden participar los usuarios de Twitter y de ellos los que logren ver el sondeo en la red social (que suelen ser, en su mayoría, los seguidores y simpatizantes de la persona que lo planteó, lo que sesga aún más el resultado). Así, poco importa que sean 10.000 participantes, la consulta en cualquier red social no es representativa.

Así las cosas, vale ser escépticos cuando algún político o personalidad trata de comparar su sondeo con las encuestas profesionales.

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